Escrito por un trabajador de Mundo Obrero, siendo prisionero en el Convento de Francés Rodriguez. Fue torturado y preso del 18 batallón disciplinario, junto a un voluntario del 13º regimiento "Pasionaria" socialista y ametrallador.
Con un gorro de la T
con un traje de canuto
con un pico y una pala
con un mono y un macuto
Pensativos, cabizbajos
bajo el peso de su yugo
marcha la del treinta y ocho
con firmeza, con orgullo
Sigue la del treinta y nueve
cuarenta, cuarenta y uno
y los que quedaron...
olvidados por el mundo.
Todos siguen adelante
no se despista ni uno
si la carrera es pesada:
son mas tenaces los mulos
¿que sucede compañeros?
¿que habremos hecho al mundo?
que se obstina sin piedad,
en servirnos de verdugos...
Nada malo que recuerde
nada malo ni nada injusto
nada en fin que no merezca
¡mas que honores y tributos!
Dejemosles pues correr
y perdonemos al vulgo
que el perfume de las cruces
del martirio o patio oscuro
que se obstinan sin piedad
en servirnos de refugio
es tan sublime y fragante
como sutil y fecundo
cuando rasguen los cielos, y
despejen las nubes del infortunio
cuando repiquen a gloria
las campanas en el mundo,
nuestro sendero seguiremos
con los laureles del triunfo.
12/4/07
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